viernes, 29 de agosto de 2014

Acerca de las etiquetas.

¡Hola!

Vuelvo a este blog después de un verano semi ocupado para hablar de un tema muy manido desde hace bastantes años pero que aún hoy sigue haciendo derrochar ríos de tinta: las etiquetas, y más especialmente dentro del colectivo LGTB.

Y es que resulta que el pasado lunes 25 de agosto, en el programa "Hable con ellas" de Telecinco, trataron la noticia (a todo lo llaman noticia hoy en día) de que Patricia Yurena, la que fuera Miss España en 2008, había subido unas fotos de carácter cariñoso con una chica, la que a día de hoy es su pareja, vaya. Acto seguido se dirigió a la cámara una emocionada Sandra Barneda, una de las presentadoras del espacio, para decir basta de etiquetas sexuales y reivindicar su derecho a ser quien es y sentir orgullo por ello. Os dejo el vídeo en cuestión con su discurso y luego mi opinión al respecto:
Es cierto que en ningún momento especifica su condición sexual directamente; siempre anda con evasivas y frases generales y ambiguas, no reconoce que su actual pareja sea hombre o mujer y mucho menos utiliza la palabra maldita: lesbiana. Sin embargo, su manera de transmitir este mensaje lleva al espectador a creérselo más, a empatizar con el mensajero porque realmente se ve que es algo interiorizado y que expresa con sinceridad y emoción.
No se trata por tanto de una salida del armario al uso, reitero que no se etiqueta a sí misma como homosexual en ningún momento, pero eso no quita que las palabras utilizadas y sobre todo el continente, muy sentido, ayuden a su difusión mucho más que el propio contenido. Es por esto por lo que se ha abierto un debate, un debate que lleva abierto mucho tiempo y que es tremendamente personal, sobre la necesidad o conveniencia de las etiquetas. Y es que el ser humano es así, sentimos la necesidad de entender el mundo que nos rodea, y necesitamos clasificarlo para entenderlo. Que las etiquetas actualmente tengan estereotipos se debe a la poca visibilidad de todos aquellos que están objetivamente dentro de esa palabra, puesto que no existen juicios de valor ni opiniones subjetivas dentro del diccionario que las regula. De todos depende por tanto darle su justo significado mostrando la diversidad que hay bajo una misma palabra, sólo así conseguiremos que se ciña única y exclusivamente a lo que el diccionario
dice de ella.
De todas formas, y volviendo al tema concreto de esta entrada, me quedo sin duda con lo bueno de este hecho, es decir, el referente que supone para muchas personas ver a una presentadora reconocida nacionalmente que ha llegado personal y profesionalmente donde se proponía, independiente de todo lo extra laboral, como puede ser esa palabra que no utilizó. Seguramente si simplemente hubiera dicho "Yo también soy lesbiana" o "Mi pareja también es una mujer" no habría tenido el impacto que ha tenido. Es por ello que no voy a criticar su forma de "salir del armario", puesto que hay tantas como personas y cada una debe elegir la que crea más conveniente. Me interesa mucho más en ese sentido la lucha diaria y no la frase del instante. Yo mismo he huido por la misma razón que ella de esta etiqueta: por comodidad, por miedo, por no corresponderse... Pero con el tiempo te vas dando cuenta de que, como he dicho antes, no son necesarias etiquetas ambiguas o generales que no dicen nada, ni tampoco etiquetas nuevas cuyo significado vayamos a construir ahora desde cero. Se requiere utilizar las etiquetas ya conocidas y cambiar su significado a base de ejemplo diario, simplemente siendo nosotros mismos.
Por último, y ya para terminar, tan sólo me gustaría añadir que visibilidad y normalización van de la mano. No podemos pretender que se tome como algo natural aquello que no se ve a diario. Si una mentira, por muchas veces que se diga, no se convierte en verdad; desde luego una verdad cuantas más veces se diga más verdad es. Hagamos pues de nuestro día a día el mejor arma para luchar a favor de la igualdad de trato en la sociedad, independientemente de que lo que nos diferencie sea la orientación sexual, la creencia religiosa, la convicción política, el color de pelo o la forma de vestir. Mostrando la diversidad y enseñando a respetarla es como se construye una sociedad mucho más justa, plural y limpia para todos.


P.D.: Qué bonito me ha quedado el discurso final, oye. ¿Qué opinas de la "salida" de Sandra Barneda? ¿Y de las etiquetas? ¿Cómo lo harías tú, independientemente de cuál sea tu condición?

¡Cuidaos!